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Las constantes oleadas migratorias de centroamericanos impulsan la transformación de EE. UU.

Washington – EE.UU. (Voz de América)

En Estados Unidos habitaban al menos 3,8 millones de inmigrantes centroamericanos, la gran mayoría provienen del Triángulo Norte. Datos del Censo indican que este grupo representa el 8% de los 44,9 millones de residentes nacidos en el extranjero, según un estudio presentado este jueves por el Instituto de Políticas Migratorias (MPI).

Inestabilidad económica, gobiernos corruptos, violencia y reunificación familiar figuran entre las principales motivaciones de las migraciones de centroamericanos hacia Estados Unidos. Cerca de un tercio de los inmigrantes de esos países son ciudadanos estadounidenses naturalizados, y la gran mayoría que recibe la residencia permanente lo logra por peticiones de reunificación familiar, indica el reporte.

“La inmigración desde El Salvador, Guatemala y Honduras ha tenido la contribución más grande al crecimiento de la población centroamericana nacida en el extranjero desde 1980. Aproximadamente el 86% de los centroamericanos en los Estados Unidos en 2019 nacieron en estos tres países”, consigna el reporte del MPI.

Si bien constituye una fuerza laboral pujante, el nivel educativo está por debajo del promedio nacional y de inmigrantes de otras regiones del continente y del mundo, y dos tercios de esa población tienen un dominio limitado del inglés, afirma la investigación titulada: “Inmigrantes centroamericanos en Estados Unidos”.

Un vistazo a la historia

El fenómeno migratorio de salvadoreños, hondureños y guatemaltecos ha saltado a los titulares en los últimos años a partir de tragedias en las rutas, pero también por los aportes económicos que han realizado tanto en suelo estadounidense como en apoyo a las economías centroamericanas con las remesas.

El historiador salvadoreño Roberto Turcios matiza -en conversación con la Voz de América- que es importante destacar, en el marco de los 200 años de independencia centroamericana, que las migraciones han sido “parte sustancial” del proceso social de esos países.

Documentos históricos ya revelan movilizaciones desde la segunda mitad del siglo XIX, unos acosados por las guerras internas centroamericanas, pero también por la llamada fiebre del oro en California (1848 – 1855) que atrajo también los primeros grupos de centroamericanos que emprendieron ruta en busca del metal precioso en la costa oeste.

Ese episodio lo reviviría casi un siglo después Charles Chaplin en ‘La quimera de oro’ (1925), obra maestra del cineasta británico que cuenta en cine mudo y de alto contenido cómico las peripecias de un inmigrante buscando oro en California.

Al llegar el siglo XX las olas migratorias comienzan a tomar fuerza en dos rutas; hacia el sur para ofrecerse como mano de obra en la construcción del canal de Panamá y hacia Estados Unidos y dentro de la región con los trabajos relacionados con la transnacional United Fruit Company, que tenía el monopolio del cultivo de bananas en la región centroamericana desde 1870.

“Corrientes migratorias hacia Panamá -porque allá hay trabajo- y corrientes migratorias hacia el norte; al comenzar el siglo XX, la población salvadoreña ya tiene colonias establecidas en Estados Unidos y conforme se dan las guerras mundiales aumenta”, explica Roberto Turcios.

Antes que el barco francés Alexander La Valley, cruzará el canal de Panamá del Atlántico al Pacífico el 7 de enero de 1914, migrantes centroamericanos habían puesto manos en esa mega obra de un costo para Estados Unidos de 375.000.000 de dólares de la época y con pérdidas en vidas humanas por enfermedades y accidentes de trabajo estimados en no menos de 25.000 fallecidos en su mayoría trabajadores inmigrantes.

El historiador Carlos Cañas Dinarte, residente en Barcelona, España, ha sintetizado en sus investigaciones y estructurado los movimientos de salvadoreños a lo largo de la historia y cómo los Estados Unidos se han convertido en un imán para esos flujos en décadas.

El investigador comenta a la VOA que las migraciones han configurado gran parte del hacer centroamericano en sus 200 años de vida republicana, las ideas y vueltas, las contribuciones con las divisas desde el exterior y las redes tejidas por las migraciones han hecho transformaciones importantes.

Cañas Dinarte agrupa los desplazamientos en períodos y a partir de qué fenómenos los han desatado. Así la década de 1980 se vuelve clave para entender la diáspora de centroamericanos en Estados Unidos y cómo de aquellas movilizaciones aún hay rezagos hasta el presente.

La población que crece

El estudio realizado por el Instituto de Políticas Migratorias da cuenta que la población de Centroamericanos en Estados Unidos se ha decuplicado desde 1980, y ha aumentado un 24% más a partir de 2010, con las sucesivas oleadas migratorias que han desatado crisis en la frontera sur con los indocumentados.

“El desplazamiento y la inestabilidad económica causados por guerras civiles regionales, en las que estuvo involucrado el gobierno de los Estados Unidos, impulsaron a muchos centroamericanos a migrar en la década del 1980. Las guerras terminaron, pero la inestabilidad económica continuó y la migración aumentó, y como resultado, la población de inmigrantes centroamericanos en los Estados Unidos se triplicó entre 1980 y 1990”, sintetiza el reporte.

Para el historiador Héctor Lindo, las migraciones han transformado las matrices económicas de los países que en la actualidad sostienen gran parte de su economía con las remesas al grado de representar más del 20% del Producto Interno Bruto (PIB) en cada uno de los países del Triángulo Norte.

En 2020, para sorpresa de los analistas, las remesas siguieron la tendencia de crecimiento sostenido. El Centro para Migraciones y Estabilización Económica Creative, registró que Guatemala cerró el año con 3.080 millones de dólares, El Salvador recibió 1.195 millones y Honduras 1.1663 millones, y este 2021 la tendencia sigue al alza al revisar por separado los datos de las bancas centrales de los tres países.

Héctor Lindo revisa desde la perspectiva histórica ese comportamiento que comenzó con los conflictos bélicos en la región y cómo el sistema económico se ha adecuado a esa dinámica.

“La emigración de El Salvador durante el conflicto lleva a introducir este elemento totalmente nuevo que es esta gran población de hermanos lejanos que empiezan a contribuir a la economía con sus remesas y eso curiosamente lleva a una disminución en las cifras de desigualdad porque gente del campo que antes no tenía ingresos comienza a tenerlos con el disponible que viene desde Estados Unidos”, matiza Lindo.

Mirada de actualidad

El reporte del MPI logra también identificar las zonas geográficas de Estados Unidos donde los centroamericanos han echado raíces, si bien se los encuentra en toda la Unión Americana son los estados de California, con el 25%; Texas 13%, Florida 7%, Nueva York, 11 y el Área Metropolitana de Washington con un 9% donde su presencia es más notoria.

Las recientes olas migratorias van configurando también ese mapa, según el estudio los datos captados hasta 2018 indicaban que los inmigrantes sin documentos legales procedentes del Triángulo Norte rondaban 1.740.000, y esos números estarían superados al presente

“Los principales países de origen de inmigrantes no autorizados de Centroamérica fueron El Salvador, 750.000; Guatemala, 588.000 y Honduras 402.000”, consigna el reporte.

También ajusta las cifras de inmigrantes centroamericanos beneficiaros del Estatus de Protección Temporal (TPS) que cifra en 319.500 a los que el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) les revalidó la estancia hasta diciembre 2022, mientras siguen los litigios en cortes federales.

La más reciente prórroga protege de la deportación a 198.400 salvadoreños, 60.400 hondureños y 3.200 nicaragüenses, estos tres países centroamericanos cubren el 82% del total de beneficiarios del TPS entre 11 países designados.

De los jóvenes amparados con el Programa de Acción Diferida (DACA), el MPI da cuenta que al menos un 9% del total son centroamericanos, acogidos por haber llegado en la infancia y cumplir estrictos requisitos como estar en la escuela.

“En marzo de 2021 se estima que 58.000 jóvenes centroamericanos tenían el estado DACA, lo que representa el 9% de los 616.000 beneficiarios activos del programa. Entre ellos se encontraban 24.000 salvadoreños, 16.000 guatemaltecos y 15.000 hondureños”, dice el estudio.

Bajo este panorama las migraciones de centroamericanos representan enormes retos, pero también oportunidades con el bono de población al ser el grupo demográfico que más creció a la luz de los datos del Censo de Población 2020 cuyos fueron oficializados recientemente.

El director ejecutivo de Alianza América, Oscar Chacón, ha dicho a la Voz de América, que las migraciones de centroamericanos hacia Estados Unidos, por cualquier ángulo que se las vea, está claro que han generado un enorme impulso a la economía de Estados Unidos.

Por ser una fuerza productiva joven, dinámica en la creación de pequeños negocios y por potenciar la riqueza de la gran nación norteamericana y a sus países de origen y abonando además al crecimiento demográfico de la potencia del norte.

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