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Crisis institucional en El Salvador: ¿cuál es el rumbo del país?

Washington D.C. (Voz de América)

La destitución de los magistrados de la Sala de lo Constitucional y del fiscal general de El Salvador, aprobada por la Asamblea Legislativa, afín al presidente Nayib Bukele, ha generado l rechazo internacional de organismos vigilantes de la democracia, como las Naciones Unidas y la Organización de Estados Americanos (OEA), además de decenas de países que han mostrado su preocupación.

La crisis institucional de El Salvador ha impactado en los círculos de poder en Washington, con expresiones que han subido de tono desde el fin de semana, y que a medida avanzan los días, deja ver el grado de preocupación en la capital estadounidense sobre el rumbo democrático de El Salvador.

Influyentes legisladores como el presidente del Comité de Relaciones Exteriores del Senado, Robert Menéndez y su colega que preside el Comité de Asignaciones, Patrick Leahy, han calificado los hechos como una “emboscada autocrática”, al tiempo que han instado a la administración del presidente Joe Biden a utilizar el poder de Estados Unidos para ayudar a revertir la situación.

También el Comité de Relaciones Exteriores de la Casa de Representantes calificó los hechos del fin de semana en San Salvador como un “golpe brutal contra la democracia en El Salvador” y el presidente del Subcomité del Senado para Asuntos del Hemisferio Occidental, Tim Kaine dijo que se trata de un “asalto a la democracia” por parte del presidente Bukele.

Todos en concordancia con las posiciones de la diplomacia de Estados Unidos y de la vicepresidenta Kamala Harris, que lidera el trabajo con la región del Triángulo Norte; sumado a la negativa de la misión diplomática estadounidense en San Salvador de participar en una reunión auspiciada por el presidente Bukele con el cuerpo diplomático acreditado en el país.

La Voz de América consultó con tres analistas con amplio conocimiento de la región y de El Salvador sobre las perspectivas del país centroamericano. Estas fueron sus respuestas:

¿Qué consecuencias podrían tener los hechos recientes en El Salvador?

La directora ejecutiva de la Fundación Para el Debido Proceso (DPLF, en inglés), Katya Salazar, dijo a la Voz de América, al contextualizar los hechos, que las acciones del 9 de febrero de 2020, cuando el presidente Bukele entró con militares y policías a la Asamblea Legislativa y amenazó con disolver al legislativo anterior, fueron el primer anuncio de que el joven mandatario estaba dispuesto a “patear el tablero de todos convenios internacionales y del consenso de naciones que costaron años y vidas para crear”, en referencia al andamiaje jurídico internacional que rige a los países.

“Todo acto conlleva consecuencias” explica Salazar desde su oficina en Washington a VOA a inicios de la semana, cuando la destitución de magistrados y del fiscal general salvadoreños daban la vuelta al mundo y comenzaban a generar una ola de reacciones desde diferentes latitudes.

“Quizá la consecuencia de sus actos no se verán mañana o la próxima semana, pero se verán, porque existe este marco jurídico internacional que El Salvador ha acordado con la firma de tratados, acuerdos y convenios cuya falta de respeto o violación tiene consecuencias, que pueden ser desde sanciones, decisiones judiciales, la obligación de implementar medidas de reparación e incluso indemnizaciones… el derecho, el mundo y la historia empezó mucho antes que Nayib Bukele entrara al gobierno; entonces ese desprecio por valores mundiales es lo que nos ha dejado a muchas personas sorprendidas e indignadas”, explica Salazar.

¿La crisis institucional de El Salvador tiene similitudes con otros países latinoamericanos?

La directora ejecutiva de DPLF compara el caso salvadoreño de estos días -a partir de varios elementos- con lo ocurrido en su natal Perú, el 5 de abril de 1992, cuando el entonces presidente Alberto Fujimori instauró el “Gobierno de Emergencia y Reconstrucción Nacional”, que le dio pie para disolver el Congreso y descabezar al sistema de justicia con el fin de neutralizar a sus opositores, acciones que en su momento realizó con amplio apoyo de la población que veía con desconfianza a la clase política y al sistema de justicia.

“Para mí como peruana es como regresar al pasado, es como ver la película del año 1992, el autogolpe peruano, las fuerzas armadas apoyando, las fuerzas policiales y ‘una mayoría de la población’; no hay duda que la represión, que la venganza y la amenaza van estar ahí, de eso no hay duda”, comenta Salazar.

¿Se puede considerar a Bukele una figura «antidemocrática»?

Para la directora del Programa Latinoamericano del Centro Woodrow Wilson en Washington, Cynthia Arnson, no hay duda que la región en general atraviesa tiempos de mucha inestabilidad, pero matiza que le sorprende los hechos de estos días en El Salvador a partir del parecido que tienen con lo acontecido en Venezuela en el año 1999.

Se refiere a cuando el fallecido presidente Hugo Chávez ganó las elecciones presidenciales de diciembre de 1998, para iniciar su mandato el 2 de febrero 1999, dando inicio a la llamada “Revolución Bolivariana”, que con una mayoría en la Asamblea Nacional, también electa democráticamente, «comenzaron a gobernar de forma antidemocrática y empezaron a desmantelar todo el sistema de pesos y contrapesos» hasta llegar a lo que ahora muestra Venezuela.

Por tanto -acota la experta desde Washington- la administración del presidente Joe Biden, su cuerpo diplomático y el Congreso tienen ya referencias del camino que toman estos procesos y de ahí las preocupaciones manifiestas en todo el estamento de poder del gobierno estadounidense estos días sobre lo ocurrido en El Salvador.

¿Hay temor en El Salvador por el rumbo del país?

Desde El Salvador, el analista y firmante de los Acuerdos de Paz, Salvador Samayoa, exintegrante de una de las facciones que conformaron el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), con el que negoció el Estado salvadoreño el fin de la guerra de 12 años (1980 – 1992), conversó con la Voz de América y expuso las razones que generan temor ante el “rumbo antidemocrático del país”, a razón de lo acaecido el fin de semana.

Samayoa ve similitudes en el método de destitución de magistrados de la Sala de lo Constitucional y del fiscal general de la república, con lo que se ha visto en otros países latinoamericanos que al final ha tenido serias consecuencias.

Sobre el comportamiento del presidente Bukele dice: “Es la típica persona que no puede desarrollar el trabajo con otros, que piensen de manera distinta de él, rechaza el pluralismo por completo y necesita que no exista ninguna oposición en ninguna instancia del estado ni en la sociedad, por eso persigue no solo a los partidos políticos, sino también a los medios de comunicación, a las gremiales empresariales y a cualquier fuerza de la sociedad que se oponga a su gestión”, explica Samayoa.

Este académico y analista salvadoreño agrega que una diferencia sustancial del presidente Nayib Bukele con otros líderes controversiales que ha tenido la región, es el desarrollo de un aparato de propaganda a gran escala con el uso de redes sociales, “montado desde el estado hace dos años con millones de dólares de los impuestos de los contribuyentes con lo que que se ha montado una operación de descalificación, insultos y mentiras permanentes sobre la oposición y eso le ha ayudado bastante a afincarse en el poder”, puntualiza Salvador Samayoa.

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