Teleprensa
Nacionales

Feligresía conmemora martirio de San Óscar Arnulfo Romero en medio de la pandemia

Este día se conmemoran 41 años del martirio de San Óscar Arnulfo Romero y Galdámez, asesinado el 24 de marzo de 1980 mientras oficiaba una misa en la Capilla Divina Providencia, ahora nombrada como “Capilla Martirial Monseñor Óscar Arnulfo Romero”. 

De acuerdo al informe de la Comisión de la Verdad, el fundador del partido derechista Arena, Roberto D’Aubuisson, fue el autor intelectual del asesinato, en el cual también participaron Mario Molina, hijo del ex presidente Arturo Armando Molina; César Saravia, capitán y lugarteniente de D’Aubuisson; Fernando Sagrera, socio del fundador de Arena, entre otros.

Romero fue asesinado con un disparo al corazón de una bala calibre 22 descargada por un francotirador ubicado aproximadamente a 35 metros del altar, en la entrada principal de la capilla. El asesino junto a Amado Garay, el motorista, se conducían en un Volkswagen Passat color rojo.

Este año no hubo procesiones ni misas concurridas debido a la pandemia por la Covid-19, sin embargo, algunos feligreses acudieron a la cripta donde se encuentra enterrado el mártir, en Catedral Metropolitana, para acompañar las celebraciones que se realizaron con el distanciamiento y las medidas sanitarias correspondientes.

Es el caso de Alejandro Ramírez, de 77 años, quien llegó con su esposa desde el municipio de San Marcos. El feligrés explicó que el hecho de que Romero fue elevado a los altares como santo de la Iglesia Católica en 2018 lo llena de felicidad. “Ahora más que todo lo hacemos en un sentido más profundo porque él ya es un santo y antes solamente lo hacíamos porque sabíamos que él era nuestro pastor, nuestro obispo mártir, pero ahora pues nos sentimos contentos de saber que ahora él llegó a los altares”, dijo a Teleprensa.

Ramírez aseguró que, en su tiempo, el anuncio de la muerte del ahora santo conmocionó a su familia. “Escuchábamos sus homilías, todas sus homilías, todos los domingos. Cuando supimos fue… Nosotros encendimos la radio, vivíamos en el Volcán de San Salvador, entonces cuando escuchamos en la radio que dijeron: ‘Mataron a monseñor’, entonces nosotros nos sentimos tan conmovidos, nos llenamos de tanta angustia, el saber que monseñor lo habían matado, que los escuadrones de la muerte lo perseguían”, comentó.

El feligrés también recalcó que a pesar de que el coronavirus sigue presente, él junto a su esposa decidieron asistir este día a la cripta. “Ni la pandemia nos ha detenido ahora, entonces andamos aquí, con mi señora y le damos gracias a Dios porque hemos llegado con bien hasta este lugar”, añadió.

Para Alejandro el testimonio del obispo mártir sigue vigente. “Como él mismo decía: ‘Yo voy a desaparecer pero mi voz no’, y aquí estamos hasta este momento, dando el testimonio de que él está vivo y de que está presente en medio de este pueblo salvadoreño”, explicó.

Asimismo, también asistió a la cripta Ulises Mercado, de 67 años, quien tuvo que dejar el país en los 80’s por la guerra. “Cuando él murió yo vivía en Sensuntepeque. Me acuerdo bien, como a la seis de la tarde fue la bulla de que a monseñor Romero lo habían matado y yo dije: ‘Púchica, ¡qué barbaridad!’. Dos años después tuve que abandonar el país por la guerra, porque si nos encontraban escuchando a monseñor Romero no amanecía”, dijo.

Desde que regresó al país, hace 23 años, Ulises acude a la cripta sin falta, este año no fue la excepción. “En el tiempo de la guerra yo salí del país, pero ya tengo como 23 años de estar aquí en el país que yo siempre me he venido a reunir con los hermanos aquí en la cripta de monseñor Romero. Yo le tenía un amor y un aprecio a monseñor Romero porque él quería que nosotros conociéramos la verdad”, indicó.

Fotografía por Mario Rogel / Ulises Mercado llegó desde Santiago Texacuangos a venerar la tumba de San Romero.

A pesar de que su esposa sufre de una enfermedad crónica, Mercado decidió acompañar la misa celebrada este miércoles con cautela y cumpliendo las medidas sanitarias. “Durante este año que hemos estado en pandemia no me he animado a venir aquí a la cripta, por eso las misas las escucho por la tele porque mi señora es diabética y ella está con miedo cuando uno quiere salir. Pero uno como siempre tiene que salir por algo, así fue que me vine ahora, pero ella está consciente que no es malo seguir a monseñor Romero”, comentó.

El seguidor de Romero dice guardar al arzobispo mártir en su corazón y aseguró que su voz aún se sigue escuchando. “Yo lo guardé a él en mi corazón y gracias a Dios lo acompañamos (…). Siempre, no se nos va a olvidar lo que fue monseñor Romero, aunque él está muerto pero nosotros al escuchar la voz de él nos sentimos como que está en vida diciéndolo”, agregó.

El testimonio de San Romero permeó mucho en las personas que escuchaban sus homilías. “No era lo que él era para él mismo, sino que para todos aquellos que sufrían porque él decía: ‘Dónde está el más andrajoso está cristo’, y entonces él llevó ese camino y así llegó a la muerte, por servir a los que sufrían”, explicó.

Por su parte, Elba Manzanares mencionó entre lágrimas que tuvo la oportunidad de conocer en persona al arzobispo. “Es algo tan grande para mí que… yo lo conocí a él en persona, en el Barrio Lourdes. Él llegaba ahí cuando habían celebraciones de la virgen de Lourdes entonces él llegaba ahí, así que pues lo miraba bien de cerca”, enfatizó.

A la vez, señaló la importancia de las críticas contra las injusticias y la opresión que Romero siempre mantuvo en sus discursos. “Siempre luchó él por el pueblo, por la justicia y ahora creo que está contento porque las cosas han cambiado”, mencionó Manzanares.

A pesar de ser un año diferente, la feligresía confía en que el virus SARS-CoV-2 desaparecerá y esperan que el próximo año se puedan realizar las tradicionales conmemoraciones en honor al único santo de la Iglesia Católica en Centroamérica.

* Fotografía de Mario Rogel

Related posts

Presidente Nayib Bukele participará en el Doha Forum

Redacción Teleprensa

Maestros y policías exigen reforma de pensiones

André Sandoval

Mitur prevé que ingresos turísticos alcancen los $500 millones en 2021

André Sandoval