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Tras ocho meses de protestas, juzgado realiza inspección en Industrias Florenzi

Industrias Florenzi cerró sus puertas en junio de 2020, en medio de la pandemia de covid-19. Más de un centenar de trabajadores demandaron a la empresa por no pagarles indemnizaciones y otras prestaciones laborales, pero fue hasta este miércoles, después de ocho meses de protestas y 63 días de huelga de hambre, que el Juzgado Primero de lo Laboral inspeccionó las instalaciones de la fábrica textil.

La jueza Daysi Ábrego dijo que no se había presentado antes porque, según los registros del Ministerio de Hacienda, el lugar donde se encuentra la fábrica aparecía como una bodega y no como una empresa.

Ábrego explicó que la inspección responde a las medidas cautelares solicitadas por los trabajadores afectados por el cierre de la empresa. La jueza revisó bienes como maquinaria, ropa, tela e hilos, los cuales podrían utilizarse para pagar la indemnización de los empleados, en caso de ganar las demandas interpuestas en los cinco Juzgados de lo Laboral.

“El objeto de este reconocimiento judicial es verificar, porque no tenemos información certera, no hay un inventario reciente, no tenemos identificación de máquinas con número de serie. Por eso era necesario venir, porque no existe esa información”, dijo Ábrego.

Con la inspección se busca crear un inventario de los bienes que podrían utilizarse para pagar las indemnizaciones y salarios atrasados de los trabajadores afectados por el cierre de la fábrica Florenzi. / Fotos André Sandoval

En la fábrica aún se mantienen dos de los tres trabajadores que comenzaron una huelga de hambre el 7 de enero, pero los problemas de salud derivados de esta protesta han pasado factura a los manifestantes. Dolor de cabeza, vómitos, mareos y retención de líquidos son algunas de las consecuencias.

“Ya tengo cinco días de tener calentura, dolores en las articulaciones, los dedos no los puedo mover y los pies se me han inflamado por los líquidos retenidos”, dijo Nuria Martínez, una de las trabajadoras afectadas por el cierre de Florenzi.

Martínez trabajó 15 años en esa empresa y era la única fuente de ingreso en su hogar, por lo que el cierre de la fábrica sin recibir indemnización ni salarios atrasados le significó un duro golpe.

Juan Rivas también ha tenido afectaciones médicas por la huelga de hambre, pero está dispuesto a continuar con la medida hasta que se les dé una respuesta concreta a su situación.

Ambos vieron con buenos ojos la asistencia de la jueza Ábrego. “Es una luz de esperanza a nuestra lucha, ya que hemos sido ignorados totalmente por el Ministerio de Trabajo y el Estado. Nosotros seguimos en la lucha”, dijo Rivas.

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