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El mundo digital salvadoreño en construcción

Por Camila Calles Minero

Qué estamos haciendo para construir el mundo digital que nos demanda esta nueva realidad y con ello activar la economía, no bajar aún más los indicadores sociales y mantenernos en este mundo global. La pandemia reestructuró la convivencia con nuestro entorno ¿cómo nos adaptamos a esta nueva realidad?

Los caminos que cada sociedad está creando para reactivar su esfera económica, social y política, dependen, entre otras cosas, de la realidad de cada país, de las condiciones que se tienen, de los recursos con los que se cuenta y del apoyo institucional real.

En octubre del 2020 se creó la Estrategia Iberoamericana de Innovación: ciencia y tecnología para la recuperación del covid-19, esta herramienta fue establecida en la IV Reunión de Ministras, Ministros y altas autoridades iberoamericanas de Ciencia, Tecnología e Innovación y responde al impacto de la crisis provocada por el coronavirus.

La estrategia en su declaratoria manifiesta que en Iberoamérica debe de existir una aceleración de la era digital. Para ello, establece que se hace necesaria la implicación de diferentes políticas públicas, agentes y actores, y la adaptación a nuevos contextos que requieren nuevos conocimientos, competencias y habilidades para el empleo. 

Todo eso, y según la estrategia, combatiendo nuevas fuentes de inequidad, sobretodo girando la mirada hacia las mujeres, que se han visto especialmente afectadas, así como a los colectivos en situación de vulnerabilidad, para garantizar la salvaguarda de todos los derechos, tanto en línea como fuera de línea.

Las autoridades de ciencia y tecnología de Iberoamérica señalan en la estrategia que los cambios tecnológicos disruptivos, ya conocidos como la cuarta revolución industrial, interactúan con la realidad socioeconómica y política, distinta en cada país.

Por tanto, la sociedad digital que debemos construir en El Salvador debe de estar acorde a las principales necesidades que tenemos y a las condiciones reales para su ejecución. ¿Lo estamos haciendo, se conoce el plan, estrategia o directriz estatal, gremial o profesional, para iniciar con ello?

También, Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) manifestó en mayo de 2020 y durante un encuentro con la sociedad civil de América Latina y el Caribe, que la infraestructura digital de América Latina se encuentra particularmente rezagada en comparación a otras regiones y que, por ello, el desarrollo y adopción de soluciones digitales debe considerar los elementos estructurales de los países y las habilidades y capacidades de cada país.

Desde la Instituciones de Educación Superior podemos y debemos proponer soluciones concretas, sobre todo tomando en cuenta la realidad del área del conocimiento de Tecnología, desde donde pueden surgir los andamiajes necesarios para la consolidación de una sociedad digital que responda a las demandas de la nueva realidad.

De acuerdo con las últimas estadísticas oficiales del Ministerio de Educación, publicadas en 2019, se registra que se matricularon para el 2018 un total de 190,519 estudiantes, de ellos solamente el 19.17 % (36,531) lo hicieron en el área de Tecnología. Del total de estudiantes matriculados en el área de Tecnología, solamente el 23 % son mujeres. Tecnología no es el área de mayor demanda entre nuestra población.

Si hablamos de población graduada, es decir de profesionales que deben aplicar las soluciones y construir el mundo digital que necesitamos para sobrevivir económica y socialmente la pandemia, del total de graduados en 2018, solamente el 20.57% lo hicieron del área de Tecnología y en el nivel universitario.

Las Instituciones de Educación Superior debemos fomentar el estudio de las carreras relacionadas a Tecnología, tanto a nivel universitario como de postgrados, por ello son bienvenidos los nuevos programas de estudio en esa área, acoplados a las nuevas realidades.

Además de generar profesionales en el área de Tecnología, hay que hacerlo garantizando la formación de hombres y mujeres por igual, de ahí que son necesarios los programas de impulso de mujeres en tecnología. Así como, generar la interdisciplinariedad, el trabajo conjunto desde Tecnología con las demás áreas del conocimiento.

En cuanto a la inversión de las Instituciones de Educación Superior y el Gobierno en Investigación y Desarrollo (I+D), de acuerdo con el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT) en su informe anual del 2019, establece que del total invertido solo el 19 % es en el área de Ingeniería y Tecnología, lo mismo ocurre con las Actividades de Ciencia y Tecnología, en donde la inversión en Ingeniería y Tecnología solamente representa el 19 % del total del gasto.

Una mayor inversión en estas áreas podría armar la sociedad digital que El Salvador necesita, con acceso a toda la población, inclusiva, con perspectiva de género e intergeneracional, regulada y transparente, tal como lo establece la Estrategia Iberoamericana de Innovación: ciencia y tecnología para la recuperación del covid-19.

La realidad está planteada y debemos iniciar con la construcción del camino adecuado para que El Salvador reactive su economía, no caigan los indicadores sociales y podamos hacerles frente a las nuevas demandas del mundo global.

*Camila Calles Minero es directora de investigaciones de la Universidad Tecnológica de El Salvador (Utec). Es doctora en Estudios Sociales de la Ciencia y la Tecnología de la Universidad de Salamanca, tiene una maestría en esa misma área y otra en docencia universitaria. También es licenciada en Periodismo. Ejerció el periodismo por más de 10 años y actualmente realiza investigaciones científicas en Comunicación Social; Ciencia, Tecnología y Sociedad (CTS) y Género. Es editora de la revista científica Entorno, de la Utec.

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