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Maletín encontrado por periodistas, clave en inspección del caso El Mozote

Con reportes de Adriana González

El juez de Instrucción de San Francisco Gotera, Jorge Guzmán, inició este lunes las inspecciones en los archivos de la extinta Oficina de Tutela Legal del Arzobispado de San Salvador, con el fin de encontrar información que permita esclarecer la masacre de El Mozote, perpetrada por el ejército en 1981.

David Morales, director de Litigio Estratégico de Cristosal y querellante en el caso, explicó que junto con el otro acusador particular solicitaron esta inspección para recolectar pruebas que ayuden a reconocer a muchas víctimas no identificadas hasta ahora.

Uno de los puntos de interés es un maletín que periodistas salvadoreños y extranjeros encontraron en la escena de la masacre. En él había documentos que ahora servirán para identificar a las víctimas, que en su mayoría eran ancianos y niños, explicó Wilfredo Medrano, el otro querellante y abogado de la Asociación de Derechos Humanos “Tutela Legal Dra. María Julia Hernández”.

Medrano reveló que los periodistas entregaron el maletín a María Julia Hernández, quien desde 1977 trabajó en el arzobispado y denunció violaciones de derechos humanos en la época anterior a la guerra y durante el conflicto armado. En 1983 asumió como directora de la Oficina de Tutela Legal y falleció en 2007. 

Los documentos también constituyen una evidencia de que la masacre ocurrió, añadió el abogado. “Esto es evidencia para establecer, una vez más, la certeza que la masacre de El Mozote existió. Hay prueba abundante, por lo tanto, consideramos que estos documentos son de mucha importancia para enriquecer también el registro único de víctimas de la masacre de El Mozote”, indicó a periodistas.

Morales: documentos comprueban que El Mozote no era un campamento guerrillero

El cardenal de la iglesia católica, Gregorio Rosa Chávez, y el arzobispo de San Salvador, José Luis Escobar, se reunieron con el juez de Instrucción de San Francisco Gotera, Jorge Guzmán, antes de iniciar las inspecciones. / Arzobispado

Morales destacó que algunos de los documentos que se buscarán en el archivo del arzobispado fueron expedidos por autoridades estatales, como alcaldías o el Ministerio de Salud, y se trata de fe de bautismos, partidas de nacimiento, cédulas, boletas de vacunación de los niños, entre otros. Esto ayudará a comprobar que las víctimas de la masacre eran población civil y no guerrilleros, añadió el abogado de Cristosal. 

La masacre de El Mozote, perpetrada por el Batallón Atlacatl, formó parte de los operativos “tierra arrasada”, también conocidos por la metáfora militar “quitarle el pez al agua”, que tenían por objetivo eliminar a los poblados que, según el ejército, colaboraban con la guerrilla.

“Las boletas de vacunación de los niños prueban que el Estado tenía presencia en el territorio, se vacunaba a los niños por el Ministerio de Salud, y que el Estado tenía certeza de que se trataba de una población civil. La cooperativa, las actividades productivas, las cartas personales, las fotografías, todo muestra y comprueba lo que han dicho ya los peritajes antropológicos y sociales, y es que en esa comunidad había vida civil, no era un campamento guerrillero”, dijo Morales.

Óscar Leonel Tobar, representante de la Asociación Promotora de Derechos Humanos de El Mozote, destacó la importancia que tiene para las víctimas los documentos del arzobispado.  “Aquí hay información de la época, tarjetas de vacunación, cosas pequeñas, pero que son de mucha importancia”, indicó Tobar.

Se estima que la inspección tomará toda la semana y ha sido posible después de que el arzobispo de San Salvador, José Luis Escobar, rectificó su postura y decidió acatar la orden del juez Guzmán. El cardenal Gregorio Rosa Chávez reiteró que la iglesia católica está dispuesta a colaborar con la justicia y aseguró que los archivos del arzobispado servirán para llevar esperanza a las víctimas.

Según registros de los colectivos de víctimas, el operativo del Batallón Atlacatl se realizó del 10 al 13 de diciembre de 1981. Inició en Arambala, Morazán, y avanzó por Tierra Colorada y El Mozote, llegando también a Rancherita, Jocote Amarillo, La Joya, Cerro Pando, Cerro Ortiz y lugares aledaños. Se estima que al menos 936 personas fueron masacradas en esos lugares, de los que 450 tenían menos de 13 años, 65 eran adolescentes entre los 13 y los 17 años. También se reportaron 346 adultos de 18 a 64 años, de los cuales 192 eran mujeres. El ejército también asesinó a 58 ancianos mayores de 65 años.

*Fotografía principal tomada de la cuenta de Twitter de Cristosal

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