Teleprensa
Nacionales Opinión

Joe Biden: ¿Un alivio para los migrantes?

Por Juan José García

La larga y oscura noche que significó la administración Donald Trump para los migrantes ha llegado a su fin.  Aunque el actual presidente no ha querido aceptar su derrota electoral, parece que el demócrata Joe Biden asumirá como presidente de Estados Unidos el próximo 20 de enero de 2021.

Uno de los pilares sobre el que se fundamentó el gobierno de Trump fue detener el flujo migratorio irregular desde México y los países del norte de Centroamérica, simbólicamente representado por la construcción de un muro a lo largo de los 3,000 kilómetros de frontera con México y la implementación del programa “Tolerancia Cero”, que se constituyó en una serie de acciones de persecución implacable contra los migrantes indocumentados.

Muestras de ello son la eliminación de los programas temporales de alivio migratorio, como el TPS y el DACA, el cerco financiero a las “ciudades santuarios”, la deportación inmediata y sin garantías procesales de migrantes capturados, la militarización de la frontera y el chantaje al gobierno de México para que hiciera “su trabajo” de detener la migración en la frontera con Guatemala.

La obsesión de la administración Trump de acabar con la migración y con los migrantes llevó a violaciones masivas de los derechos humanos, la aplicación de medidas crueles e inhumanas que llegaron al extremo de separar a los niños de sus padres cuando eran capturados en la frontera (todavía existen hoy más de 600 niños que no encuentran a sus padres), de dispararles a cientos de familias que integraban la primera caravana de migrantes antes de que cruzaran la frontera o extraer el útero a mujeres migrantes para que no pudieran dar a luz a hijos que fueran excusa para permanecer en su territorio.

Las deportaciones no han cesado. Desde 2016 al 2020 se deportaron 45,814 salvadoreños y no se suspendieron aun en medio de la pandemia: hasta septiembre de este año se deportaron a 2,189 salvadoreños. Su recepción fue una de las pocas excepciones para lo cual se abrió el aeropuerto. Las leyes internacionales sobre refugio se retorcieron de manera que se ha aplicado la figura del “tercer país seguro” a México o Guatemala, cuyos niveles de violencia ha sido paradigmática. En la guerra de Trump contra la migración y los migrantes no hay consideraciones morales que valgan.

Un refugio institucional que, a pesar de todo, ha prevalecido ha sido el sistema judicial estadounidense. En repetidas ocasiones, jueces federales han aceptado demandas para revertir las pretensiones de Trump para acabar con los programas de alivio migratorio, el último de ellos, un juez federal de New York, aceptó una demanda que permite que el TPS, que terminaba el 4 de enero de 2021, se prolongue nueve meses más.

Ante estos precedentes, la victoria electoral de los demócratas Joe Biden y Kamala Harris han renovado las esperanzas de un trato mejor para los migrantes. El presidente electo, en el último debate, anunció que en los primeros 100 días de su mandato mandará al Congreso una ley de migración que allanará el camino a la ciudadanía para más de 11 millones de migrantes indocumentados y procurará una estabilidad migratoria para los beneficiarios del TPS y DACA. Se espera también una mayor empatía de la vicepresidenta electa, Harris, con los migrantes. Hija de madre hindú y padre jamaiquino, ya ha anunciado que esta administración demócrata dará un trato digno y humano a los migrantes.

Hay que tener claro que, a pesar de esos pronunciamientos muy puntuales, la migración no aparece en la agenda de gobierno, centrada principalmente en la contención de la pandemia, el crecimiento de la economía y el medio ambiente. En todo caso, si la reforma migratoria puede ser una realidad, los demócratas tendrían que ganar las elecciones legislativas de Georgia, el próximo enero.

Además, el presidente electo tendría que convencer a la opinión pública de que una reforma migratoria sería buena para el país, en medio de la crisis sanitaria de mayor envergadura en la historia de Estados Unidos y el mundo, y sus inciertas repercusiones económicas y sociales. 

*Juan José García es graduado de Licenciatura en Sociología de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas de El Salvador (UCA). Tiene estudios de maestría en Sociología Rural en la Universidad de Wisconsin-Madison y se ha especializado en temas de migraciones internacionales y remesas familiares, así como en la evaluación y seguimiento de proyectos de desarrollo social y económico.

Related posts

Misión de la OEA se reúne con Bukele y partidos políticos

Mario Rogel

Diputados del FMLN reaccionan a los mandatos dados por el presidente

Nora Moreno

Dos personas lesionadas deja aparatoso accidente en redondel Integración esta madrugada

Nora Moreno