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Las remesas en la pandemia: cifras récord

Por Juan José García

Desde hace más de 10 años, cada 26 de noviembre, por decreto legislativo se celebra el Día del Salvadoreño en el Exterior, una fecha que ha sido poco recordada no solo por las autoridades nacionales, sino también por los propios salvadoreños que residen en el mundo.

Este año ha sido diferente. El presidente de la República, Nayib Bukele, nos lo recordó y, a través de las redes sociales, mandó un mensaje de agradecimiento a los salvadoreños migrantes por el esfuerzo que realizan para sacar adelante al país, particularmente en el terreno económico mediante el envío mes a mes de remesas familiares.

Este esfuerzo es más notable porque se realiza en medio de la pandemia de covid-19, que ha provocado una de las crisis más profundas de la humanidad en las últimas décadas, y aunque el anuncio de una vacuna, que parece segura, anticipa la recuperación de la crisis, especialmente en el terreno económico, todavía es incierta.

En este panorama, con Estados Unidos especialmente golpeado por el virus, los salvadoreños residentes en el exterior, particularmente afectados por el desempleo y la reducción de los ingresos, han enviado remesas a sus familias para sobrellevar la crisis en que la pandemia ha sumergido al país. Si bien al inicio de la crisis, durante los meses de marzo a mayo, se produjo una drástica reducción de los envíos desde el exterior, en abril las remesas se redujeron en casi una tercera parte de lo que fueron en el mismo mes de 2019.

En los meses siguientes, los ingresos por remesas aumentaron de manera sostenida, hasta llegar alcanzar $571.5 millones en octubre, una cifra no solo superior a las registradas en los meses anteriores de este año, sino un monto récord histórico del que se tenga registro. También se ha experimentado un aumento de la remesa mensual promedio que pasó de $260 en octubre del año pasado a $295 en el mismo mes de 2020.

Cuando unos meses atrás todo indicaba que la caída de estos ingresos era inevitable, dada la magnitud de la crisis en la economía de Estados Unidos y el impacto de esta en la población migrante, ¿qué explica este aumento inusual de las remesas familiares?

Fuentes oficiales no han proporcionado explicaciones suficientes. Argumentan que tal aumento es producto de la recuperación económica de Estados Unidos y el impacto del paquete de subsidio a las familias afectadas por la pandemia. Una mirada más atenta indica que la crisis económica está lejos de ser superada y que la ayuda federal no llega a los grupos de migrantes irregulares que viven en una situación de extrema vulnerabilidad. Además, en momentos de auge económico de Estados Unidos, cuando el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) experimentaba récords históricos y el desempleo hispano rondaba el 3 %, no se produjeron aumentos sustanciales en el envío de remesas familiares.

Claramente, entonces, estas explicaciones economicistas simples no aclaran la lógica y dinámica de las remesas familiares. Como la experiencia nos dice, estas no son solo flujos financieros que apuntalan las cuentas nacionales del país, sino que responden a procesos sociales y subjetivos más complejos.

Así, el monto y frecuencia de estas depende, por ejemplo, más de negociaciones y tensiones entre las posibilidades de los remitentes y las necesidades de los receptores, del nivel de vinculación de los remitentes con sus familias y comunidades, y de la importancia de los receptores en la vida de los migrantes.

En los momentos de crisis, estos factores son cruciales para explicar el comportamiento de los que envían y reciben remesas. Por supuesto, los migrantes tienen que contar con ingresos para que aumenten los envíos, pero estos tendrán que decidir entre mantener su consumo o aumentar los envíos. Parece ser que en estos últimos meses los salvadoreños en Estados Unidos han sacrificado su consumo y priorizado el apoyo a sus familias en El Salvador, a través de las remesas.

Todo indica que las condiciones del país no serán mejores en los próximos meses. Se prevé que el año termine con una reducción del 9 % del PIB y aumento del 10 % de la pobreza. Con todo, las remesas seguirán siendo el bálsamo que alivie la crisis provocada por la pandemia en el país y en más de 300,000 familias receptoras. No le faltan razones al presidente para agradecer el esfuerzo de los salvadoreños en el exterior.

*Juan José García es graduado de Licenciatura en Sociología de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas de El Salvador (UCA). Tiene estudios de maestría en Sociología Rural en la Universidad de Wisconsin-Madison y se ha especializado en temas de migraciones internacionales y remesas familiares, así como en la evaluación y seguimiento de proyectos de desarrollo social y económico.

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