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10 segundos de destrucción: 10 de octubre de 1986

Hoy se cumplen 34 años de una de las tragedias más fuertes vividas por los salvadoreños. Faltando  10 minutos para las 12:00 del mediodía, de un viernes 10 de octubre del año 1986, San Salvador fue estremecido  por un terremoto de 7.5 grados en la escala de Richter y 9 grados en la escala de Mercalli.

Situación que alcanzó la mirada de la comunidad internacional de naciones cómo México, Francia y España, que lograron centrar la atención y ayuda humanitaria.

Estructuras importantes y emblemáticas de ese tiempo fueron destruidas en su totalidad. Algunas fueron: El Gran Hotel San Salvador, Instituto Salvadoreño del Café, Hospital de niños Benjamín Bloom, Biblioteca Nacional, Ministerio de Educación, Universidad El Salvador, colegio Externado San José, Colegio Guadalupano, Catedral Metropolitana. Pero la escuela Santa Catalina, en San Jacinto, fue otra de las caras de esta tragedia. En ese lugar fallecieron 46 niñas.

Entre la 3º y 5º avenida sur y calle Rubén Darío, en el centro de San Salvador se encontraba el edificio Rubén Darío, fue construido en los años 50 completamente de concreto.  Su estructura quedó destruída en esos 10 segundos, causando luto a la población salvadoreña.

En 1986 había sufrido algunos percances y daños estructurales gracias a un terremoto ocurrido el 3 de mayo de 1965, en ese entonces, no fue demolido ni reparado. Solo bastaron 10 segundos para que los cinco niveles cayeran. 

Según autoridades alrededor de 300 personas murieron entre sus escombros. Las tareas de socorro estuvieron a cargo de diferentes voluntarios nacionales e internacionales. Fueron alrededor de 150 personas las que lograron ser rescatadas con vida. 

Parte del edificio Rubén Darío.

El presidente  de la República en ese entonces, Napoleón Duarte, informaba a la población los resultados que dejó la tragedia. Se hablaba de  890 muertos, 10,000 heridos, 150,000 damnificados y pérdidas por 10,000 millones de colones.

El miedo y la desesperación se apoderaron de muchos salvadoreños, quienes luego del fuerte sismo, pudieron experimentar 873 réplicas entre los dos y los cuatro grados, según las autoridades del ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN). 

Condominios residenciales y colonias también fueron destruidos.

Diversos problemas de salud también formaron parte del día a día posterior a la tragedia, esto debido a la falta de agua y electricidad.

Según registros manejados por el MARN, San Salvador ha sido sorprendido por varios movimientos de tierra, algunos identificados como terremotos. En diferentes años: 1707, 1719, 1798, 1854, 1891 y 1917. Antes del fatídico año de 1986. 

Grupo de rescatistas que ofrecieron su ayuda ante esta tragedia.

Diversos grupos rescatistas ayudaron a las labores de rescate tras el terremoto provenientes de México y Francia. Así como Bomberos Nacionales y voluntarios. Los Topos de Tlatelolco, fueron un grupo de rescatistas mexicanos quienes al día siguiente de la tragedia salieron de ese país con destino a El Salvador a brindar ayuda ante la emergencia.

La imagen del Cristo de la Plaza Salvador del Mundo se desplomó y se fragmentó en varios pedazos con la caída.

La figura del Cristo fue tallada entre los años 1920 y 1922, fue restaurada por Flavio de Phino, un brasileño que con ayuda de talentos salvadoreños, la imagen fue puesta en pie nuevamente dos años después, el 10 de octubre de 1988.

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