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Bukele tilda de “irrelevante” a la Asamblea General de la ONU

El 29 de septiembre, el presidente Nayib Bukele dio su segundo discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas en la que llamó “irrelevante” el protagonismo que el organismo internacional ha tenido durante la emergencia sanitaria mundial por el coronavirus.

El discurso, esta vez fue virtual y pregrabado, estuvo intercalado entre agradecimientos a otros países por la ayuda que han dado a El Salvador y críticas al formato de la Asamblea de la ONU. 

“Hace una año, en esta misma Asamblea General, mencioné la necesidad de que esta cambie de formato y que si no lo hacía, se iba a volver irrelevante. Pues la Asamblea General cambió de formato, poco pero cambió; empujada por una pandemia histórica, pero cambió. ¿Pero cuáles son los resultados de este cambio? Volverse todavía más irrelevante. Este año se ha vuelto tan irrelevante que ni se ha discutido su irrelevancia”, dijo el mandatario en un tono calmado en su video que duró 13 minutos.

Al igual que el año pasado, en su primera intervención Bukele dedicó la mayoría de sus palabras a reiterar que el formato de la Asamblea General es obsoleto frente a la viralidad de internet. “El que no cambie tiene el peligro de desaparecer”, vaticinó el mandatario salvadoreño este martes.

Bukele, además, señaló que la ayuda que El Salvador ha recibido ha sido gracias a gestiones bilaterales con Estados Unidos y Japón, y no gracias a la intervención o mediación de la ONU. “(La ayuda internacional) ha sido en gran parte por el trabajo bilateral y no necesariamente debido al sistema de Naciones Unidas”, dijo el mandatario. 

“A pesar de haber sido creada para eventos como este (la pandemia de covid-19), eventos existenciales para la humanidad, ha faltado liderazgo de parte de este organismo para unir al mundo en un frente común”, agregó Bukele.

A pesar de las críticas que vertió, uno de los principales avales dentro de El Salvador que tuvo la administración Bukele para implementar sus políticas restrictivas vino de Carlos Garzón, el representante de la Organización Panamericana de la Salud en El Salvador (OPS), una entidad afiliada a la Organización Mundial de la Salud, lo que la liga a la ONU. Además, por ser parte de la OMS, El Salvador es beneficiario de la iniciativa COVAX, destinada a colaborar con los fabricantes de vacunas de modo que los países de todo el mundo tengan un acceso equitativo a vacunas seguras y eficaces, una vez que estas hayan obtenido la licencia y autorización. 

Esta vez, a diferencia de 2019, Bukele sí habló de El Salvador. Lo hizo para invitar a “los pensadores del mundo” a “construir el milagro salvadoreño”, a pesar de que no explicó a qué se refería con esto.

Bukele también elogió la reducción de homicidios en un contexto en el que ha sido señalado de negociar esto con Mara Salvatrucha (MS-13), principal grupo delictivo del país. También afirmó que el sistema de salud de El Salvador está cerca de ser del primer mundo.

El llamado a la unidad en la ONU vs. la confrontación en El Salvador

Esta intervención, no obstante, contrasta con la narrativa confrontativa que Bukele ha utilizado desde el inicio de la emergencia sanitaria en El Salvador y que ha generado preocupación entre la comunidad internacional.

Bukele llamó a la unidad mundial para evitar que pidió la Asamblea General desaparezca. “Quiero que cambie para que sobreviva, para que como humanidad podamos usar esta gran herramienta, para que todos juntos tengamos una mano en el cambio del mundo”, dijo. 

En contraste, durante este tiempo, el mandatario ha atacado a sus opositores políticos, al sistema judicial, a periodistas, a gremiales empresariales, organizaciones defensoras de las víctimas de la masacre de El Mozote y a oenegés nacionales y extranjeras de derechos humanos. 

Para el exembajador de El Salvador en la ONU, Rubén Zamora, este discurso de unidad carece de credibilidad por el comportamiento confrontativo de Bukele dentro del país. 

“El problema es que la caridad empieza por casa, como dice el refrán. Lo que hace aquí dentro del país no es propiciar unidad, sino que es propiciar y ser el agente más activo de la polarización social y política del país. Ese llamamiento que hace desde Naciones Unidas contrasta enormemente con la realidad de un presidente que constantemente está tratando de separar y destruir no solo a personas sino también a instituciones”, dijo Zamora a Teleprensa a través de una llamada telefónica.

Además del exdiplomático, diferentes instituciones internacionales han condenado las acciones confrontativas de Bukele. Después de la conferencia de prensa del 24 de septiembre, recibió duras críticas por los ataques contra la prensa. 

El 29 de septiembre, mientras en las Naciones Unidas se reproducía el mensaje de unidad del mandatario, el jurado del premio María Moors Cabot, la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) y la Fundación Gabo, que reunió a más de 500 periodistas, condenaron los ataques de Bukele a la prensa y se mostraron preocupadas por el caso de lavado de dinero que el Gobierno teje contra el periódico digital El Faro.

También grupos de congresistas demócratas y republicanos de Estados Unidos Unidos se han unido para cuestionar estas acciones del presidente salvadoreño y señalar que podría estar poniendo en riesgo el Estado de derecho.

“Es poco creíble lo que plantea la persona que hace un discurso hablando de unidad cuando no la están practicando; sino que al contrario, él es el abanderado de dividir al país a todos los niveles”, agregó el exembajador Zamora. 

En 2019, Bukele gastó más de $17,000 en viáticos y viajes de 10 comunicadores a la ONU

En su discurso de 2019, el presidente Bukele también dijo que la Asamblea General de la ONU era “obsoleta” y, en su discurso sobre tecnologías, propuso enviar “un video de 15 minutos cada uno en una plataforma online de la Asamblea General para que cada representante lo pueda ver on demand”.

Para ese viaje que duró del 22 al 27 de septiembre de 2019, Bukele contó con 10 empleados de la Secretaría de Prensa y de la Secretaría de Comunicación para que documentaran sus reuniones e intervenciones en Estados Unidos. Esos 10 comunicadores le costaron $17,039.27, entre viáticos, pasaje y otros gastos.

Bukele contó con esta comitiva para registrar un viaje que, según su parecer, se pudo solventar con un video. De todos, el del secretario de Prensa, Ernesto Sanabria, fue el más caro; seguido del director de producción, Mario Piche, y de la jefa de comunicación digital, Gabriela Tóchez, ambos de la Secretaría de Comunicaciones.

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