¡ME NIEGO A ACEPTAR ESTA REALIDAD!

Por Joel Cañas

Inmerso en cualquier cantidad de problemas, falsas soluciones, desórdenes y también malas decisiones, el fútbol salvadoreño no está bien; es que nunca ha estado bien, hemos divagado entre grandes generaciones y malas federaciones, así y viceversa, con la afición más fiel, noble e inocente del mundo en el vaivén josejosesiano del amar y querer. Periodistas tratando de enseñarle a otros periodistas a ser periodistas, temor, inseguridad, desconfianza, malestar, intolerancia e impaciencia. División en su máxima expresión y un deporte cayendo libre sin solución.

Aún y con todo eso, me niego a aceptar la famosa derrota ante República Dominicana y el papelón de Alianza en San Pedro Sula,  mismo que hoy quieren disfrazar con una superioridad notoria, entrando al conformismo más ruin y alimentando palabras y actitudes que rayan la mediocridad y el derrotismo de todos los involucrados.

Me niego por el nombre, por la historia, por la evolución inversa, porque no es posible que seamos tan malos como lo dice un resultado o cualquier analista internacional. Porque no es necesaria tanta división y debate entre compatriotas cuando hay unión, cuando no queda ese sinsabor, la incertidumbre de arriesgar para buscar más o guardarse para no perder por más. No se vive de todo esto, se vive de “resultados”, una palabra en forma de trofeos.

Dejando al Saprissa tico en la cúspide centroamericana de clubes, bajando al Olimpia y al Motagua a un siguiente nivel y entendiendo superioridad en varios aspectos sobre todos los clubes guanacos. La cara de Alianza no fue la mejor que tiene, ni en la ida contra Motagua, ni en la vuelta en San Pedro Sula. Así como llevamos años viendo máscaras de Halloween en la Selección Nacional.

Es que no es cuestión de planteamiento y estrategia, ni de rendimiento en los entrenamientos. Es de carácter, ilusión, temple, inteligencia y el que no pueda verlo sale eliminado en semifinales de los torneos internacionales. Vamos a la actitud, a ver como fantasía las grandes citas futbolísticas de las que nos quedamos a nada de llegar. Me niego a aceptar que con todo y todo esta es nuestra realidad.

Propongo salir como sea de esto, aprender las lecciones del camino, como en la vida sucede con el  salvadoreño común, que ama igual o más a la patria, a los colores, como usted que se tomó este tiempo para leer esta humilde y atrevida opinión.

Soy de los que prefieren morir luchando, sin medir consecuencias a veces, sin plan alguno en las emergencias. Prefiero lanzar todas mis armas antes de caer en el juego enemigo. Mi labor sale de amar lo que hacemos, sea bien o mal. Invito al mundo del fútbol en El Salvador que disfruten el sueño de muchos en la cancha, aceptemos críticas, corrijamos y salgamos juntos de este embrollo, por todos los que no despertamos de un sueño que está convirtiéndose cada vez más en pesadilla de muy mal gusto.